¿Qué calidad de vida tenemos los argentinos?

En Argentina se vive igualando para abajo. Por el lado que quieras mirarlo, lamentablemente, en nuestro país nos vivimos acostumbrando a cosas que están mal.

Por Ignacio Di Benedetto – Argentina es un país con mucha virtud, donde pareciera que tenemos todo para ser potencia pero dilapidamos nuestro potencial. Es un país maravilloso, pero donde lamentablemente, nosotros mismos lo vamos contaminando continuamente. Corrupción, inflación, devaluación, inseguridad, falta de previsibilidad, y demás cosas a las que los argentinos nos hemos acostumbrado.

Argentina es un país hermoso, pero donde lamentablemente nos hemos acostumbrado a vivir mal. Se empareja para abajo y cada vez nos conformamos con menos. Me duele muchísimo tener que hablar así de mi país, pero es la realidad y no puedo obviarla. Y lejos de entrar en chicanas políticas, no expreso esta opinión porque gobierne tal. Basta de dividirnos. Sueño y deseo, una Argentina más justa, que iguale para arriba y donde la cultura del trabajo y el esfuerzo sea la que transforme la realidad de las personas. A continuación, voy a enumerar diferentes aspectos negativos que los argentinos hemos naturalizado con el pasar del tiempo y que no deberían existir.

Corrupción:

Este punto representa una gravedad institucional altísima, y que todos los argentinos lo damos por aludido.  Es grave que el pueblo sepa que sus dirigentes, que supuestamente son quiénes lo representan, “roben” plata del estado. Este quizás es uno de los ítems más dolorosos, porque si sabemos que pasa, ¿cómo lo permitimos?

Inseguridad:

El argentino promedio vive con la intranquilidad de que en cualquier día y circunstancia puede ser víctima de un delito. Desde el robo de un celular, hasta perder la vida en manos de un delincuente. Lo más preocupante, es quizás que los ciudadanos no se sienten del todo protegidos por la policía y la justicia. Ya nos hemos acostumbrado a que diariamente ocurran robos a civiles y comercios, y también a que continuamente existan homicidios.

Además, y para no ser exagerado, paso a enumerar pequeñas situaciones del día a día en la que como ciudadanos nos sentimos inseguros. ¿Entrás el auto al garaje con plena seguridad? ¿Podés caminar la calle tranquilo? ¿Sentís que hay horarios donde no te van a robar? ¿Podés dejar por un instante una pertenencia en la vía pública sin sentir temor? ¿Sacás el celular o la billetera en la vía pública con tranquilidad? ¿Nunca elegiste un taxi por sobre el colectivo por seguridad? ¿No te da miedo que tu hija, hermana, tía, sobrina o lo que fuere, sea víctima de un femicidio?

Vivir seguro no tiene precio, y eso es algo que estamos lejos de conseguir. El argentino vive alerta todo el tiempo. Es muy probable que hayas sido víctima de un delito, o como mínimo que te hayas identificado con alguna de las situaciones que enumeré anteriormente. No merecemos vivir así.

Economía:

Argentina es un país inestable económicamente hablando. Devaluación e inflación, dos palabras a la que los ciudadanos nos hemos acostumbrado. Hace años que el salario argentino alcanza para cada vez menos. El poder adquisitivo de un trabajador promedio decrece cada día más. Lo que ayer te costaba un día de trabajo, al mes te cuesta dos. Y así sucesivamente.

Argentina es el país con mayor cantidad de impuestos en el mundo. La carga impositiva en nuestro país es altísima. ¿Con esto quién pierde? El laburante. Lo peor es que los impuestos de la gente no se ven reflejados en la calidad de vida que tenemos. En Rosario es casi imposible encontrar una cuadra que esté lisa y limpia de punta a punta. Las veredas están rotas hace años y nadie hace nada. El alumbrado en muchísimos barrios es pésimo. Los colectivos tienen mala frecuencia, y viajar en verano es casi un castigo, ya que muchísimas unidades que no poseen aire acondicionado. A la gente le cuesta mucho pagar sus impuestos, y la mayor desazón no es pagarlos, sino que no se ven reflejados.

Falta de previsibilidad:

Argentina es un país totalmente imprevisible, donde hoy tenés trabajo y no sabes si al mes lo vas a seguir teniendo. Donde tu salario pierde valor con el correr de los meses. Es muy difícil proyectarse y aspirar a progresar en un país con tantos vaivenes.

A esto, se le suma una nueva problemática, que al menos golpea a las nuevas generaciones: Rosario te expulsa de la ciudad. Comprar una propiedad en la ciudad es un privilegio al que tan solo unos pocos acceden. En promedio, una propiedad está no menos de 100.000 dólares (dependiendo la zona y los metros cuadrados). Supongamos que el empleado de una fábrica perciba un salario de $85.000 (no abundan esos salarios, pero tomémoslo de ejemplo), y pueda ahorrar el 20%  ($17.000) de lo que gana (cosa difícil, pero sigamos con el ejemplo). En este caso, el trabajador estaría ahorrando 100 dólares mensuales. Si la casa vale 100.000 dólares, equivale al ahorro de ¡1.000 MESES (83 AÑOS)! En conclusión, comprarte tu propia casa en prácticamente imposible.

Las oportunidades escasean y progresar económicamente en Argentina es muy difícil. A toda una generación se le está acabando el sueño de la casa propia. ¿Es justo? Claro que no. Vivimos mal, por estas cuestiones y otras tantas del día a día. Tenemos todo para salir adelante peo lo dilapidamos. ¿Merecemos vivir así?

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